Una mujer en el cosmos

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Día de la mujer

Miriani Pastoriza y su lugar en la historia de la astronomía

Hay descubrimientos que cambian una teoría.
Y hay otros que cambian la forma en que miramos el universo.

La historia de Pastoriza pertenece a esa segunda categoría.

Oriunda de Santiago del Estero, su nombre quedaría ligado para siempre a uno de los hallazgos más influyentes de la astronomía del siglo XX. Pero antes de los reconocimientos internacionales, antes de los premios y de las más de doscientas publicaciones científicas, hubo algo más simple y también más extraordinario: una joven decidida a estudiar el cielo en un tiempo en que ese camino estaba reservado casi exclusivamente a los hombres.

1965: un año que cambió todo

En 1965, Pastoriza se convirtió en la primera mujer en graduarse como licenciada en Astronomía en la Universidad Nacional de Córdoba.

Ese mismo año, junto a su director de tesis, el astrónomo José Luis Sérsic, publicó un trabajo que marcaría un antes y un después en el estudio de las galaxias: Peculiar Nuclei of Galaxies.

Hasta ese momento, la comunidad científica creía que los núcleos de las galaxias estaban formados únicamente por estrellas antiguas.

Las observaciones realizadas por Sérsic y Pastoriza demostraron algo diferente.

Descubrieron que en muchas galaxias espirales barradas existen regiones de gas ionizado y polvo alrededor del núcleo donde se están formando estrellas activamente. Aquella evidencia desafiaba la idea dominante y abría una nueva manera de comprender la evolución de las galaxias.

El impacto del trabajo fue tan grande que esos sistemas pasaron a llamarse galaxias Sérsic–Pastoriza o galaxias S-P.

Las observaciones que permitieron ese descubrimiento se realizaron con el telescopio de 1,54 metros de la Estación Astrofísica de Bosque Alegre, uno de los instrumentos más importantes del hemisferio sur en esa época.

Pero acceder a ese lugar tampoco era sencillo.

En los años sesenta, la astronomía observacional implicaba largas noches de trabajo en estaciones alejadas, un ámbito que en muchos casos estaba reservado sólo para hombres. Para que Pastoriza pudiera realizar observaciones nocturnas, su director de tesis debió tramitar un permiso especial ante el rector de la universidad.

Nada de eso la detuvo.

Un descubrimiento que sorprendió incluso a sus colegas

En 1970, Pastoriza realizó otro hallazgo fundamental.

Estudiando la galaxia NGC 1566, descubrió que su espectro era variable, algo que nunca se había observado hasta ese momento. La variabilidad indicaba que el núcleo de la galaxia estaba en constante evolución y que allí ocurrían procesos dinámicos de gran energía.

Hoy sabemos que fenómenos como esos están asociados a núcleos galácticos activos y a la presencia de agujeros negros supermasivos.

En aquel momento, sin embargo, la sorpresa fue tan grande que muchos colegas pensaron que se trataba de un error observacional. La investigación recién sería publicada cinco años más tarde.

Con el tiempo, este tipo de estudios permitiría comprender mejor la estructura y el tamaño de las regiones centrales de las galaxias que albergan agujeros negros supermasivos.

Ciencia, docencia y un exilio inesperado

En 1968 Pastoriza realizó investigaciones en Estados Unidos, primero en el Observatorio Stewart de la Universidad de Arizona y luego en la Universidad de Texas, donde trabajó con el reconocido astrónomo Gerard de Vaucouleurs.

En 1973 obtuvo su doctorado en Astronomía, convirtiéndose en la segunda mujer en lograr ese título en Argentina.

Por entonces ya se desempeñaba como Jefa de Trabajos Prácticos en el Observatorio Astronómico de Córdoba y comenzaba su carrera docente.

Pero pocos años después, el contexto político del país cambiaría su destino.

En 1976, no le renovaron su cargo docente bajo la llamada Ley de Prescindibilidad. Además, su nombre apareció en una lista de personas “presuntamente peligrosas” difundida por la Junta Militar.

Ante esa situación, se vio obligada a abandonar el país.

Un nuevo comienzo en Brasil

En 1978 aceptó la invitación de Edmundo da Rocha Vieira, director del Instituto de Física de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul, para liderar un incipiente grupo de investigación en astrofísica.

El comienzo no fue sencillo.

El grupo contaba con un telescopio de apenas 50 centímetros, y Pastoriza tuvo que dejar de lado temporalmente su especialización en astronomía extragaláctica para dedicarse a la astronomía estelar.

Sin embargo, ese nuevo camino también generó aportes valiosos: junto a su equipo publicó investigaciones relevantes sobre la evolución química de la Vía Láctea.

Con el tiempo, además, logró impulsar nuevamente el desarrollo de la astronomía extragaláctica en el instituto, área que terminaría otorgándole reconocimiento internacional al departamento.

A pesar del exilio, Pastoriza nunca perdió el vínculo con Córdoba. Continuó colaborando científicamente con sus antiguos colegas y dirigió tesis doctorales de estudiantes argentinos.

Una trayectoria extraordinaria

A lo largo de su carrera científica, Miriani Pastoriza ha dejado una huella profunda en la astronomía.

Publicó más de 200 artículos científicos, muchos de ellos en revistas internacionales con referato, que acumulan más de 3500 citas. Dirigió 15 tesis doctorales y 17 de maestría, formó generaciones de investigadores y ocupó posiciones de liderazgo en instituciones científicas.

Fue nombrada miembro de la Academia Brasileña de Ciencias, Profesora Emérita de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul, y alcanzó la máxima categoría de investigador del Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico (CNPq).

En 2008 recibió uno de los mayores reconocimientos científicos de Brasil: la distinción de Comendadora da Ordem Nacional do Mérito Científico, otorgada por la Presidencia de la República.

Mucho antes, en 1995, su nombre ya figuraba en una lista publicada por el diario Folha de São Paulo que reunía a los 170 investigadores más productivos de Brasil en todas las áreas de la ciencia.

Mirar el cielo, abrir caminos

La historia de Miriani Pastoriza es la historia de una científica brillante.
Pero también es la historia de alguien que desafió límites, atravesó contextos difíciles y abrió caminos para quienes vinieron después.

Sus investigaciones cambiaron lo que sabemos sobre las galaxias.

Y su trayectoria recuerda algo fundamental:
que cada vez que alguien se anima a mirar más lejos, el universo también se expande un poco.