Clásicos del cielo

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La astronomía observacional tiene una selecta lista de objetos especialmente brillantes y llamativos.  Verdaderos “clásicos” que están al alcance de binoculares y pequeños telescopios.  No te pierdas los objetos más notables del firmamento nocturno.

Este es el elegido para esta época…

 

Gran Nebulosa de Orión

Es la nebulosa más famosa y brillante del cielo, observada por astrónomos profesionales y aficionados desde hace siglos. Ubicada en la constelación de Orión, es uno de los objetos astronómicos más fascinantes del cielo nocturno. Esta gigantesca aglomeración de gas es la madre de miles de estrellas, algunas de las cuales podrían en un futuro, transformarse en sistemas planetarios como el nuestro.

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HISTORIA

La Nebulosa de Orión no tiene un descubridor oficial, ya que pudo ser observada a simple vista desde siempre. El primero en hacer mención a ella fue Nicolás Claude Fabri de Peiresc (1580-1637), astrónomo y botánico francés; figurando en sus escritos de 1610. Un año más tarde fue observada por el astrónomo jesuita Johann Baptist Cysatus de Lucerna (1588 -1657), quien publicó los primeros registros de la nebulosa y la comparó con un cometa, que había sido observado ese mismo año.

Entre los astrónomos de renombre que observaron y estudiaron a M42, se encuentran Galileo Galilei en 1617 (observó a las estrellas del Trapecio, pero no pudo distinguir claramente a la nebulosa), Christiaan Huygens en 1658, así como también Charles Messier, quien la incluyó en su catálogo de objetos difusos; designándola como M 42, en 1774.

En 1865, William Huggins, astrónomo británico (1824-1910), estudió a M 42 mediante un espectroscopio, y describió a partir de su espectro las características específicas de los gases que la componen.

El primer registro fotográfico de la Gran Nebulosa de Orión fue obtenido por Henry Draper, un astrónomo aficionado, en 1880.

 

DESCRIPCIÓN FÍSICA

M 42 es una enorme masa de gas, compuesta principalmente por hidrógeno y helio. Ocupa en la bóveda celeste una superficie de 60º x 65º. Esto corresponde a un tamaño real de 30 años luz de diámetro. Es una verdadera fábrica estelar a 1.500 años luz de la Tierra. En su interior existen grandes cantidades de estrellas azules de tan solo 1 millón de años de edad. Ellas son muy calientes, y presentan temperaturas que rondan los 20.000º superficiales. Son calderas estelares que irradian luz ultravioleta e ionizan el gas de toda la nebulosa, haciéndola brillar con su típico color rosado. En su interior puede apreciarse además un magnífico sistema estelar cuádruple, denominado “El Trapecio”. Sistema que hoy conocemos como séxtuple, y que en realidad comanda a todo un pequeño cúmulo estelar.

La tremenda radiación ultravioleta que emiten estas estrellas choca constantemente con el gas circundante, el cual está a su vez colapsando por efecto de su propia gravedad. Cuanto más gas se acumula, la temperatura aumenta, dando lugar al nacimiento de enormes cantidades de estrellas.

La Nebulosa de Orión es sólo una pequeña parte de una gigantesca masa gaseosa, conocida como “Complejo Nebular de Orión”, y que abarca buena parte de la superficie celeste de la constelación del mismo nombre en la visual.

El complejo está conformado por las nebulosas M 42 y M 43, el “Bucle de Barnard”, la famosísima Cabeza de Caballo, la “Nebulosa Flama”, M 78, y la denominada Nebulosa del Fantasma (NGC 1973, 1975 y 1977), entre otras tantas estructuras reconocibles en la región. Algunos de estos objetos astronómicos son apreciables generalmente a través de fotografías con largo tiempo de exposición. También se destaca como parte del complejo el sistema estelar múltiple de Sigma Orionis, formado por al menos 5 componentes visibles, que conforma a su vez también, la parte principal de un pequeño cumulo estelar.

Gracias a imágenes del Telescopio espacial Hubble (1) en el año 2006, se descubrieron 150 discos proto-planetarios, en torno a estrellas ubicadas en el interior de la nebulosa. Estos discos de acreción podrían evolucionar en un futuro, en sistemas planetarios similares al nuestro, con planetas, lunas, cometas y asteroides.

 

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El telescopio espacial Spitzer (2) también dirigió su penetrante mirada infrarroja hacia esta incubadora estelar, y logró ver incontables estrellas a punto de nacer. Estas conformarán las próximas generaciones estelares, que continuarán ionizando y dándole brillo al gas de la nebulosa durante muchos millones de años más.

 

OBSERVACIÓN

Para encontrar a M 42, primero debemos ubicar al “Cinturón de Orión”, también conocido como “Las Tres Marías”. De izquierda a derecha: Mintaka (Delta Orionis) (magnitud 2.2), Alnilam (Épsilon Orionis) (1.7) y Alnitak (Zeta Orionis) (1.9). Ellas se ubican dentro del denominado “Cuadrilátero de Orión”, formado por Rigel (0.3) y Saiph (2.2) por arriba, y Betelgeuse (0.6) y Bellatrix (1.7) por debajo.

 

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Durante los meses de verano, a partir de las 21hs, y en dirección al norte, buscaremos primero a las Tres Marías, y luego nos centraremos la atención en la estrella Alnilam (parte media del Cinturón de Orión). Desde ella nos moveremos 4º (8 veces el tamaño de la Luna llena) hacia arriba en nuestro mapa. Allí encontraremos a otras tres estrellas, ubicadas en forma vertical, denominadas “La espada de Orión” (por su ubicación en el trazado de la constelación). Entre estas tres notaremos que la del medio no es exactamente una estrella, sino la Gran Nebulosa de Orión.

En cielos oscuros y con unos buenos binoculares de 10 x 50 (10 es el aumento y 50 es el diámetro de las lentes en milímetros) podremos apreciar la estructura de la nebulosa y buena parte de la región. Con binoculares más grandes, como unos 20 x 80, descubriremos más detalles, como por ejemplo los tonos blanquecinos y grisáceos más claros. Telescopios de 114mm. en adelante nos permitirán distinguir muy bien a toda la estructura en forma de pimpollo abierto, con sus límites bien definidos; mientras que a través de telescopios medianos, alcanzaremos a definir al denominado “Trapecio” (como un sistema estelar cuádruple- en realidad séxtuple- ubicado en el interior de la estructura).

 

* El nombre le fue otorgado en homenaje a Edwin Powell Hubble (1889-1953), astrónomo estadounidense que en 1929 descubriera la expansión del  universo.

* Nombre otorgado en homenaje a Lyman Spitzer Jr. (1914-1997), físico teórico estadounidense, muy reconocido por sus trabajos en la dinámica de grupos estelares, o las propiedades físicas del plasma, entre muchas otras investigaciones.