Clásicos del cielo

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La astronomía observacional tiene una selecta lista de objetos especialmente brillantes y llamativos.  Verdaderos “clásicos” que están al alcance de binoculares y pequeños telescopios.  No te pierdas los objetos más notables del firmamento nocturno.

Este es el elegido para esta época…

Nebulosa de la Tarántula (NGC 2070)

Nebulosa de la Tarántula (NGC 2070)

Es una de las “fábricas estelares” más grandes de todo el “Grupo Local” de galaxias (Al que pertenece la Vía Láctea). Pero no forma parte de nuestra galaxia, sino de una galaxia vecina: la Nube Mayor de Magallanes. La espectacular “Nebulosa de la Tarántula” es una enorme masa de gas, polvo y miles y miles de soles, nacidos a partir de esos mismos materiales. Aquí se encuentran algunas de las estrellas más masivas y luminosas que se conocen.

Historia

Para empezar, un poco de historia y contexto: la Nebulosa de la Tarántula forma parte de la Nube Mayor de Magallanes (de la que hablaremos más adelante), situada en Doradus, una constelación creada por Pieter Dickszoon Keyser y Frederick de Houtman entre 1595 y 1597, en una de sus expediciones marítimas al Hemisferio Sur. Oficialmente, Doradus aparece por primera vez en 1603 en  Uranometría, el célebre trabajo de Johann  Bayer (1572-1625), astrónomo y abogado alemán.

Antiguos observadores del cielo austral detectaron esa  pequeña zona difusa en la constelación del Dorado, y la catalogaron como 30 Doradus (estrella número 30 de la constelación del mismo nombre). También aparece en el célebre New General Catalogue (Nuevo Catalogo General) con la entrada NGC 2070. En 1751, el astrónomo francés Nicolás Louis de Lacaille (1713-1762) apuntó su pequeño catalejo hacia 30 Doradus y descubrió que no se trataba de una estrella, como se creía hace mucho tiempo, sino de una nebulosa; describiéndola como un “pequeño cometa”.

 

UNA MIRADA A LA NUBE MAYOR DE MAGALLANES

La Nebulosa de la Tarántula está enclavada en la Nube Mayor de Magallanes. Por lo tanto, no se puede hablar de una sin hacer mención, aunque sea breve,  de la otra. Se trata de una de las galaxias vecinas y “satélites” de la Vía Láctea, y está situada a una distancia de 160 mil años luz. Es una galaxia espiral barrada bastante peculiar (de hecho, tradicionalmente se la ha clasificado como “Irregular”), de unos 35 mil años luz de diámetro, y alrededor de 30 mil millones de masas solares. Si bien es indudable que este objeto (Al igual que la Nube Menor de Magallanes), fácilmente observable a simple vista en cielos oscuros, fue conocido por todas las culturas de nuestro Hemisferio; fue “descubierto” por los europeos, recién durante los últimos siglos, a partir de sus primeras incursiones en los mares australes. Los primeros europeos en observar estos objetos astronómicos fueron Américo Vespuccio y Fernando de Magallanes, de quién toman su nombre.

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Descripción Física

Volviendo al objeto que hoy nos ocupa, vale la pena destacar sus enormes dimensiones: la “Tarántula” mide unos 2.000 años luz de diámetro. Es decir, es mucho más grande que la más famosa “Nebulosa de Orión”. De hecho, si ocupara el lugar de esta última (a “sólo” 1500 años luz), la Tarántula abarcaría una gran porción del cielo, y su brillo sería suficiente para provocar sombras. Esta masa de gas y polvo es junto a NGC 604 (En la galaxia M 33), la mayor “fabrica de estrellas” de todo el “Grupo Local”.  En sus entrañas se han formado multitudes de “cúmulos estelares”, repletos de estrellas muy calientes y súper masivas: jóvenes estrellas azuladas (de tipo espectral O y B), con masas de decenas de veces la de nuestro Sol, y temperaturas superficiales de 40 o 50 mil grados. La poderosa radiación ultravioleta de estos “súper soles” hace brillar los gases circundantes, dándole al conjunto un aspecto verdaderamente impresionante.

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Observación

Para poder ubicar a la Nebulosa de la Tarántula (NGC 2070), debemos dirigirnos a cielos oscuros, lejos de la contaminación lumínica de las ciudades. En estos últimos meses del año, si miramos hacia el Sur, alrededor de la medianoche y a mediana altura sobre el horizonte (unos 40º a 50º), veremos dos pálidas manchas grisáceas: son la Nube Mayor y la Nube Menor de Magallanes. Como ya hemos dicho, nuestro objetivo se encuentra en la primera, en la constelación de Doradus. NGC 2070 está un poco al margen de la estructura principal de la galaxia vecina. Con la ayuda de un binocular podemos barrer la zona, e inmediatamente ya no nos quedarán más dudas de que estamos viendo a la “Tarántula” (especialmente si se trata de binoculares grandes (1). Su silueta “arácnida” es inconfundible. Sin embargo, para apreciar en detalle su compleja estructura y sus “patas”, necesitaremos un telescopio mediano (2), y un ocular que nos ofrezca un aumento mediano (unos 100x). De paso, es una excelente oportunidad para explorar todo el resto de las estructuras gaseosas y estelares de la Nube Mayor de Magallanes, una de las pocas galaxias que podemos examinar con lujo de detalles.

  1. El estándar en binoculares utilizados para astronomía observacional es 10 x 50 (10 aumentos y lentes de 50 milímetros de diámetro). Binoculares grandes se considera a aquellos que tienen lentes de diámetros mayores a 50 milímetros (12 x 60, 15 x 70, 20 x 80, etc.).
  2. Un telescopio chico es aquel no mayor a 10 u 11 centímetros de apertura. A partir de 15 centímetros hablamos de telescopios medianos, y a partir de 20 o 25 centímetros de diámetro, de telescopios grandes.