Caminos en el cielo

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Astronomía a simple vista y con binoculares. Guía práctica bimestral, especialmente pensada para los que recién se inician en la observación del cielo. Mapas y textos sencillos para que puedas ubicar, conocer y disfrutar de estrellas dobles, nebulosas y cúmulos estelares brillantes.

Caminos en Escorpio, Sagitario, Scutum, Águilla, Delphinus, Sagitta y Vulpécula (1)          

Caminos en Escorpio, Sagitario, Scutum, Águilla, Delphinus, Sagitta y Vulpécula (1)

La región celeste a descubrir en esta oportunidad, es una de las más ricas e interesantes del cielo. Está comprendida por las constelaciones (2) de Escorpio, Sagitario, Scutum y el Águila, seguidas de otras tres regiones más pequeñas y no muy populares, aunque no menos interesantes: Delphinus, Sagitta y Vulpécula. Podremos aquí reconocer mediante nuestros binoculares, cúmulos estelares (3), una pequeña nebulosa, y hasta incluso constelaciones enteras, que nos cabrán completas en el campo de nuestros prismáticos.

Como de costumbre en nuestros paseos por el cielo, nuestra cita será en el lugar más abierto y oscuro de nuestro patio o jardín, entre las 20:00 y las 23:00 hs.

 
UBICAMOS LA ZONA:

Primero ubicaremos los puntos cardinales (4). Miraremos hacia el oeste, unos 30º sobre el horizonte (5). Allí buscaremos a una figura fácil: Escorpio. El escorpión celeste parecerá estar “cayendo de cabeza” hacia el horizonte. Ubicado en el extremo izquierdo de nuestro mapa, lo formaremos a través de un triángulo de estrellas, en la parte inferior, que confluirá en Antares, la estrella más brillante de esta constelación (Magnitud 1.1 (6)), de un bello color anaranjado. La cola de la figura estará desplegada hacia arriba. Para reconocer a Sagitario, miraremos a la derecha, a un lado de la cola del escorpión. Lo importante aquí será identificar el arco con la flecha. Aún más a la derecha, se formará un paralelogramo con estrellas brillantes. Scutum será mucho más difícil, ya que sus tres estrellas principales son muy pálidas. Este se encuentra a la derecha de Sagitario. Podemos también utilizar nuestros prismáticos para ubicar a las estrellas más pálidas. El objetivo siguiente será fácil. Iremos en busca de “El Águila”, utilizando a Altair, su estrella más brillante (mag. 0.9), como boya para ubicarnos. En torno a Altair, hacia arriba y hacia abajo, formaremos un arco, el cual apuntará hacia la derecha. El resto del Águila se construye hacia atrás del arco, es decir, hacia la izquierda. Las tres secciones finales son muy pálidas, al igual que Scutum. Para ver a Delphinus miramos en diagonal, hacia arriba y a la derecha, donde existe un pequeño rombo, formado por estrellas pálidas. En diagonal hacia abajo, pero a la izquierda, armaremos una flecha: Sagitta. Finalmente, debajo de la de la constelación anterior, veremos algo así como una línea quebrada. Esta última será Vulpécula.

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COMENZAMOS EL CAMINO:

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Daremos comienzo a nuestro paseo en la constelación de Escorpio. Moviéndonos unos 4º a la derecha, desde el extremo de su cola, nos toparemos con dos cúmulos estelares abiertos, brillantes y dispersos. El de arriba es M 7, y su compañero, M 6. Ambos nos cabrán en el mismo campo del binocular.

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Luego nos desplazaremos nuevamente hacia la derecha, unos 10º aproximadamente, en diagonal y hacia abajo. Estamos ya en Sagitario. Aquí veremos a otros dos cúmulos mucho más pequeños y tenues que los anteriores. Ellos son: NGC 6530, el de arriba, y M 21, el de abajo. En torno al primero veremos cierta nebulosidad, cierto “resplandor”. Se trata de la nebulosa M 8, o la Laguna.   

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Después nos moveremos un campo entero de binocular (6º), en diagonal y hacia arriba. Aquí el punto de anclaje será una estrella brillante: Kaus Borealis (mag. 2.9), situada en el extremo derecho del arco de sagitario. A la derecha y arriba, dentro del mismo campo, podremos ver un manchón tenue y esférico. Este es el cúmulo globular M 22, el tercero más brillante del cielo en su tipología (7).

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Ahora descendemos en diagonal y a la derecha, otro campo de binocular, para encontrarnos con el cúmulo estelar abierto M 25. Este está formado por estrellas brillantes y dispersas. En el extremo inferior del mismo campo, a la izquierda y abajo, veremos una agrupación de estrellas brillantes. Estas no están unidas realmente, pero nos brindarán un paisaje muy atractivo. Las mismas se posan sobre un parche muy luminoso de la Vía Láctea, que podríamos apreciar si estuviésemos en el campo, denominado M 24.

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Ahora saldremos de Sagitario. Iremos hacia Scutum. Nos moveremos a la derecha nuevamente, y ligeramente en diagonal hacia abajo, unos 12º. Nos situaremos en una de las tres estrellas principales de esta constelación: Beta Scuti. Por encima de ella, y en el mismo campo, divisaremos una pequeña mancha. Se trata esta vez de un cúmulo abierto muy concentrado: M 11.

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Luego recorreremos unos 15º a la derecha. Si bien la distancia es larga, será muy fácil, ya que nos situaremos en Altair. Aquí podremos ver en el mismo campo a las tres estrellas principales del Águila. Altair en el Centro, de color blanco (mag. 0.9), Tarazed por debajo, de color rojo-anaranjado (mag. 2.8), y finalmente por arriba de Altair, a Alshain, de color amarillo (mag. 3.9).

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Moviéndonos 10 grados a la derecha, y en diagonal hacia arriba, cambiaremos de constelación. El pequeño rombo de estrellas que veremos conforma el cuerpo principal de “Delphinus”, “El Delfín”. 

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Luego continuaremos hacia abajo, y en diagonal hacia la izquierda, otros 10º. Encontraremos otra pequeña constelación: Sagitta. Esta también, al igual que Delphinus, nos cabrá en forma completa en nuestros prismáticos.

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Y llegamos al final de nuestro camino. Desde Sagitta nos desplazaremos hacia abajo, en diagonal y hacia la izquierda, aproximadamente un campo de binocular. Veremos una formación de estrellas, donde muchas de las cuales están unidas en un cúmulo estelar muy grande y cercano. A esta formación se la denomina el “Perchero”, dado su particular aspecto.   

  1. La sección está diseñada para ser seguida con binoculares de 10 x 50, que nos brindarán unos amplios 6º de campo visual, aunque también podremos utilizar binoculares más grandes. El estándar en binoculares utilizados para astronomía es 10 x 50 (10 aumentos y lentes de 50 milímetros de diámetro). Binoculares grandes se considera a aquellos que tienen lentes de diámetros mayores a 50 milímetros (12 x 60, 15 x 70, 20 x 80, etc.).

  2. Las constelaciones son construcciones humanas. En ellas las estrellas parecen estar juntas, pero sólo coinciden en nuestra línea visual. Son figuras creadas por diferentes pueblos de la tierra, que hacen referencia a distintos mitos y leyendas, y que datan de épocas diversas. Las constelaciones grecorromanas, al haber sido creadas en el Hemisferio Norte, las veremos siempre del revés.

  3. Un cúmulo estelar es una agrupación real de estrellas en el espacio. Estas ocupan una pequeña sección del cielo, siendo necesarios la mayor parte de las veces para verlos, distintos instrumentos. Estos conjuntos de soles lejanos, se agrupan en distintos catálogos, como Messier (M), NGC, IC o Collinder, entre otros.

  4. Nos paramos mirando en dirección a donde se puso el Sol. (Marquémoslo en torno a un punto reconocible en el horizonte). Luego extendemos ambos brazos en línea recta, con el izquierdo apuntando al lugar que hemos marcado en el horizonte. El brazo izquierdo apuntará aproximadamente al oeste, mientras que el derecho lo hará al este. Hacia delante tendremos el norte, y por detrás nuestro el sur.  

  5. En el cielo podemos tomar medidas fácilmente a través de referencias simples: La proyección de nuestro pulgar arqueado, será equivalente a 2º. Un puño cerrado a 10º; mientras que nuestra mano entera desplegada equivaldrá a 20º. Las medidas son lógicamente aproximadas, ya que el tamaño de cada mano es diferente, pero nos darán una clara idea para ubicarnos.

  6. El sistema de magnitudes estelares fue creado por los antiguos griegos y perfeccionado con el correr de los siglos. La diferencia entre cada punto de magnitud representa un brillo 2.5 veces inferior o superior. Un astro de magnitud 2, será 2.5 veces menos brillante que uno de magnitud 1. El brillo de muchos de los astros más luminosos del cielo es tan intenso, que se utilizan magnitudes negativas para clasificarlos, siendo por ejemplo el Sol -27, o Sirio -1.6. 

  7. Los cúmulos globulares son enjambres de decenas o cientos de miles de estrellas, estructuras tan antiguas como nuestra galaxia misma. Se encuentran ubicados por fuera del cuerpo principal de la Vía Láctea y orbitando en torno al núcleo galáctico, en una región denominada “Halo Galáctico”.